
Negocio familiar desde 2020.
Nicola lleva la sala, su equipo trabaja la vitrina y la brasa. La casa madre está en el paseo marítimo de Playa San Juan, un pueblo pesquero del suroeste donde los barcos siguen saliendo a faenar. Segundo restaurante en Tajao, junto al viejo muelle pesquero, con el Atlántico delante.
No hay carta de principales. Hay una vitrina llena en la entrada: pescado y marisco del día sobre hielo. Entras, eliges tu pieza, dices cómo. A la brasa, en sal, a la plancha, frito o pasado por pasta.
Pequeño, ruidoso, casi siempre lleno. Las mesas se van pronto, las raciones son generosas, el blanco de la casa cumple, la cuenta es justa.




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